Cómo se interviene una elección en 2026
- Camila Ortiz
- hace 5 días
- 9 min de lectura
No con bombas. No con maletines de dólares. Con redes sociales. Lo que pasó en EEUU en 2016 está documentado por la CIA, el FBI y la NSA — y puede que este pasando en Colombia también.
Si los posts anteriores te dejaron con la idea de que muchos actores extranjeros tienen interés en lo que pase el domingo, este cierra el círculo con una pregunta incómoda:
¿qué tan lejos puede llegar ese interés?
La respuesta corta es: bastante más lejos de lo que la mayoría asume. Y no es teoría conspirativa: hay un caso documentado, por las tres agencias de inteligencia más grandes del mundo, que muestra el manual exacto. Vamos por partes.
El caso documentado: Rusia y la elección de EEUU 2016
El 6 de enero de 2017, la CIA, el FBI y la NSA publicaron un informe conjunto desclasificado: "Assessing Russian Activities and Intentions in Recent US Elections."
Las tres agencias (CIA, FBI y NSA) coincidieron en sus conclusiones con "alta confianza":
"El presidente ruso Vladimir Putin ordenó una campaña de influencia en 2016 dirigida a las elecciones presidenciales estadounidenses. Los objetivos de Rusia eran socavar la fe pública en el proceso democrático de EEUU, denigrar a la secretaria Clinton y dañar su elegibilidad y posible presidencia."
La primera meta es la más importante: socavar la fe pública en el proceso democrático. El objetivo no era solo elegir un candidato, sino algo más profundo: hacer que los estadounidenses dejaran de creer en sus propias elecciones.
Vale la pena tener eso en mente cuando uno mira el ambiente electoral colombiano de las últimas semanas.
¿Cómo lo hicieron? El manual paso a paso
El informe describe una estrategia que combina cuatro herramientas, todas operando al mismo tiempo:
1. Hackeo y filtraciones estratégicas
La inteligencia militar rusa (GRU) hackeó los correos del Partido Demócrata y del equipo de campaña de Clinton. Después los entregaron a WikiLeaks, que los publicó por goteo durante toda la campaña.
No filtraron todo de una vez. Lo dosificaron. Cada vez que la campaña de Clinton intentaba retomar la conversación, salía una nueva tanda. El objetivo no era informar — era saturar el ciclo de noticias con escándalos.
2. Medios financiados por el Kremlin
RT (antes Russia Today) y Sputnik producen contenido en inglés (y en español, importante para nosotros) las 24 horas del día. Su línea editorial es predecible: criticar al gobierno estadounidense, denunciar "doble moral" de Occidente, y amplificar narrativas que erosionen la confianza en las instituciones democráticas.
El informe es claro:
"RT y Sputnik consistentemente presentaron a Trump como víctima de cobertura injusta de los medios tradicionales, a los que calificaron de subordinados a un establecimiento político corrupto."
3. Trolls y cuentas falsas
Y acá viene la parte que más nos toca: la Internet Research Agency, una "fábrica de trolls" en San Petersburgo financiada por un aliado cercano a Putin con vínculos con la inteligencia rusa.
Cientos de personas trabajando ocho horas al día, creando perfiles falsos en Facebook, Twitter, Instagram. Esos perfiles se hacían pasar por estadounidenses comunes — activistas de Black Lives Matter, conservadores del Medio Oeste, evangélicos, votantes latinos. Cada perfil cuidadosamente diseñado para parecer real.
Las cuentas no inventaban temas. Amplificaban divisiones que ya existían. Lanzaban memes, organizaban eventos reales (sí, físicos, en EEUU), creaban grupos de Facebook con cientos de miles de miembros, generaban peleas en los comentarios.
4. La amplificación
Los hackeos alimentaban a RT y Sputnik. Esos medios producían historias. Los trolls amplificaban esas historias. Algunos medios estadounidenses caían y replicaban. Y de pronto, lo que empezó como una operación de inteligencia rusa terminaba viéndose como "la conversación nacional".
Eso no es un hackeo informático. Es un hackeo a la atención colectiva.
El caso filipino: cuando Maria Ressa lo vio antes que el resto del mundo
Antes de que el mundo entendiera lo que había pasado en EEUU, una periodista filipina ya lo había documentado en su país. Se llama Maria Ressa, ganó el Premio Nobel de Paz en 2021, y su historia importa para entender que esto no es un fenómeno solo gringo, ni solo ruso.
Ressa cofundó Rappler, un medio digital en Filipinas, y en 2016 — el mismo año de la elección estadounidense — publicó una serie de tres reportajes investigativos llamada "Weaponizing the Internet" (convirtiendo el internet en arma).
Lo que documentó fue exactamente el mismo manual, aplicado en otro país:
La campaña de Rodrigo Duterte (el presidente populista que llegó al poder ese año) montó una red elaborada de cuentas falsas y reales en Facebook que trabajaban coordinadamente.
El objetivo: inundar el espacio público con desinformación sobre su propuesta de "guerra contra las drogas" — y ahogar la verdad bajo capas y capas de mentiras emocionalmente cargadas.
Esa misma red, después de la elección, se usó para atacar sistemáticamente a periodistas críticos, incluyendo a la propia Ressa, que enfrentó campañas de odio en línea, amenazas de muerte, y múltiples procesos judiciales.
Lo importante del caso filipino es esto: Ressa fue a Facebook en 2017 a advertirles personalmente lo que estaba pasando. Voló a la oficina de la compañía en Singapur, mostró los datos, explicó el patrón. Facebook no entendió la magnitud — o no quiso entenderla. Un año después, Mark Zuckerberg tuvo que ir al Congreso de EEUU a explicar lo mismo, pero ya era tarde.
En palabras de Ressa: "Si no tienes hechos, no tienes verdad. Si no tienes verdad, no tienes confianza. Si no tienes nada de eso, no tienes democracia."
Su crítica más directa a Facebook fue que el algoritmo "prioriza la difusión de mentiras impregnadas de rabia y odio por encima de los hechos." Lo documentó con datos durante años antes de que el resto del mundo entendiera el patrón.
El Comité Nobel se lo reconoció en 2021 — el mismo año que también premió al periodista ruso Dmitry Muratov. Lo que señalaron al premiar a ambos periodistas es que la amenaza no es exclusivamente Rusia: es el modelo mismo de las redes sociales operando como infraestructura para campañas coordinadas de manipulación.
Lo que probablemente está pasando acá
Ahora aterricemos en Colombia. ¿Tenemos pruebas de que Rusia esté haciendo exactamente esto en nuestras elecciones?
Sí, en parte. Vale la pena revisarlo con cuidado para no caer ni en pánico ni en negación.
Lo que está documentado por fuentes serias (Departamento de Estado de EEUU, Parlamento Europeo, German Marshall Fund, CSIS):
Rusia tiene una campaña activa de desinformación en América Latina, con Colombia explícitamente mencionada como uno de los países objetivo.
El mecanismo es el mismo: RT y Sputnik en español producen contenido todos los días, que luego se "lava" reciclándose a través de cuentas locales en redes para que parezca información orgánica colombiana.
El objetivo declarado según estos análisis: amplificar narrativas anti-EEUU, anti-OTAN, y erosionar la confianza en las democracias liberales de la región.
Y hay un dato concreto del CSIS que ya mencionamos antes: Rusia tiene presencia operativa en el estado venezolano de Apure, justo en la frontera con Colombia, y según ese análisis, posiblemente le dio a Venezuela capacidad para interceptar comunicaciones de Colombia y Brasil.
Es decir: según los centros de pensamiento más reconocidos del mundo occidental, Rusia ya tiene presencia operativa en nuestra frontera y en nuestro ecosistema informativo.
Y hay un caso colombiano concreto: 2022
En 2022, la revista Semana publicó un informe basado en datos liberados por Twitter (hoy X) sobre la elección presidencial colombiana. El reporte identificó cuentas falsas vinculadas a Rusia que amplificaron contenido a favor de la campaña de Petro, con hashtags coordinados y desinformación contra sus rivales. El reporte también documentó la amplificación de retórica anti-estadounidense y anti-occidental.
Vale la pena precisar lo que esto significa y lo que no significa:
No significa que Petro haya pedido esa ayuda. No hay evidencia pública de eso.
No significa que sin esas cuentas no habría ganado. La elección la decidieron muchos factores.
No significa que todo el apoyo digital a Petro venía de Rusia. La mayoría era genuinamente colombiano.
Sí significa que Rusia identificó la elección colombiana de 2022 como un terreno donde valía la pena meter recursos para mover narrativas, y lo hizo. Encontraron un candidato cuya agenda (distancia de EEUU, crítica al modelo extractivo, posición sobre Venezuela) coincidía con sus intereses estratégicos, y amplificaron.
El mismo patrón podría estar pasando ahora, con el mismo candidato o con otro distinto. Como vimos antes, a Rusia no le importa la ideología del aliado; le importa que genere distancia con Washington. Eso significa que cualquier candidato cuya plataforma erosione el eje tradicional con EEUU podría recibir amplificación. Sea de izquierda, derecha o centro.
La parte que sí depende de ti
Pero acá está el punto importante: no toda la desinformación que ves viene de Rusia. Y honestamente, esa ni siquiera es la pregunta más útil que te puedes hacer.
La pregunta más útil es esta:
¿qué tan vulnerable es mi forma de informarme a una operación de manipulación, venga de donde venga?
Porque el problema de fondo no es solamente Rusia. Es que las redes sociales están diseñadas para amplificar lo que nos indigna. Eso significa que cualquier actor — un gobierno extranjero, una campaña política local, una empresa con intereses específicos, un fanático con tiempo libre — puede explotar esa misma maquinaria.
Pasa lo siguiente: el algoritmo te muestra lo que más reacción genera en ti. Si una historia te indigna, le das clic. Si le das clic, el algoritmo te muestra más historias parecidas. Y cada una te indigna un poco más que la anterior.
Un estudio publicado en Science en 2024 lo demostró científicamente: una semana de exposición intensa a contenido polarizante en redes te radicaliza lo mismo que tres años de vida real.
Es decir: una semana = tres años.
Eso significa que en las últimas dos semanas antes de unas elecciones, tu cerebro puede haber recorrido el equivalente a seis años de exposición política. Sin que te des cuenta. Y sin que importe si la fuente original era Moscú, Bogotá, o el primo de alguien.
Cómo defenderte sin volverte paranoica
No te decimos que desconfíes de todo. Te decimos que apliques algunas reglas básicas antes del domingo:
1. Si una historia te indigna mucho, espera 30 minutos antes de compartirla. La indignación es exactamente lo que estas operaciones buscan producir. Si pausas, la mitad del efecto se pierde.
2. Pregúntate quién gana si tú crees esto. Si una historia te empuja a desconfiar de un candidato, de la Registraduría, del conteo, del sistema entero — pregúntate a quién le conviene que tú desconfíes. La respuesta a veces es: a alguien muy lejano.
3. Verifica con dos fuentes independientes antes de reenviar. Si solo lo viste en un meme, en un audio de WhatsApp, o en una cuenta anónima — no lo reenvíes hasta confirmarlo en al menos dos medios reconocidos.
4. Recuerda que el algoritmo no es tu amigo. Lo que se siente como "estoy informándome" puede ser, mecánicamente, "estoy siendo informada por un sistema diseñado para mantenerme reaccionando."
La idea final
El informe oficial de la CIA, el FBI y la NSA termina con una frase que vale la pena guardar:
"Evaluamos que Moscú aplicará las lecciones aprendidas de su campaña dirigida a las elecciones de EEUU a futuros esfuerzos de influencia en todo el mundo, incluso contra aliados de EEUU y sus procesos electorales."
Eso lo escribieron en enero de 2017. Hace casi una década.
Colombia es un aliado histórico de EEUU. Tenemos una elección decisiva el domingo. Y según los centros de inteligencia más serios del mundo, Rusia ya está operando en nuestra región.
No te estamos diciendo qué votar. Te estamos diciendo algo más simple:
vota desde tu razón, no desde el algoritmo. Vota desde la información que verificaste, no desde la que te llegó al WhatsApp. Y desconfía especialmente de lo que te haga sentir más miedo, más rabia o más certeza absoluta. Porque esas tres emociones son exactamente las que estas operaciones buscan provocar.
El domingo no votes el meme que viste anoche. Vota lo que sabes.
Bibliografía y fuentes
Caso EEUU 2016:
Office of the Director of National Intelligence (CIA, FBI, NSA). Assessing Russian Activities and Intentions in Recent US Elections. ICA 2017-01D, 6 de enero de 2017.
Operaciones rusas en América Latina:
U.S. Department of State, The Kremlin's Efforts to Covertly Spread Disinformation in Latin America (noviembre 2023).
German Marshall Fund, Russian Influence in Mexican and Colombian Elections (2024).
European Parliament Research Service, Russia's strategy for Latin America (2024).
CSIS, Russia in the Western Hemisphere: Assessing Putin's Malign Influence (2024).
Caso Colombia 2022:
Revista Semana, reporte sobre cuentas vinculadas a Rusia en la elección presidencial colombiana de 2022 (basado en datos liberados por Twitter).
Operational Environment Enterprise (US Army), Russian Interference In Colombian Election Roils The Region(2023).
Caso Filipinas / Maria Ressa:
Rappler, Weaponizing the Internet (serie de tres partes, octubre 2016).
Comité Nobel, otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2021 a Maria Ressa y Dmitry Muratov.
Maria Ressa, How to Stand Up to a Dictator (memorias, 2022).
Harvard Gazette, Maria Ressa warns of authoritarians, social media, disinformation (2021).
Euronews / Reuters, Maria Ressa calls Facebook 'biased against facts' (octubre 2021).
Algoritmos y polarización:
Piccardi, T. et al. (2024). Reranking partisan animosity in algorithmic social media feeds alters affective polarization. Science.
Método Mariposa — Memoria Libre 30 de mayo de 2026

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